Aunque cambies de color, sigues siendo la misma

Bienvenidos a mi viaje

Publicado: 2011-10-02

No sé con exactitud cuándo es que empezó este viaje. De lo que estoy segura es que fue entre el 2008 y el 2009 en la que una situación bastante triste me llevó a buscar ayuda. Pero, claro, recordar el mismísimo momento donde uno empieza a caminar este camino es un poco difícil.

En el 2009 entré a terapia. Mi mejor amiga me había despegado un día de la alfombra como si fuera un moco (literalmente) y me había lanzado contra la ducha. Báñate!- me había dicho. Y si no fue allí donde toqué fondo y me di cuenta, debe haber sido por esos días.

A los pocos meses me tocó decirle adiós a una relación que me estaba haciendo añicos la vida. (D, siento tener que escribir sobre esto nuevamente, pero sabes bien que la relación que tengo contigo ahora es una de la más lindas del mundo). Y sin más nada que poder hacer me decidí a buscar ayuda. Sí, ayuda que ya no encontraba en mi misma, fortaleza que no hallaba, paz que se me escapaba de las manos con cada lágrima entre mis dedos.

Fue una terapia holística, debo decirlo. Mi hora de hablar acerca de lo que sentía con la respectiva cachetada emocional de regreso de mi terapeuta: te estás mintiendo! Integraban a mis Flores de Bach y mi Terapia Sacro Craneal. Sí, después de unos meses andaba más estable emocionalmente y espiritualmente.

Pero fue justamente en ese momento que conocí al hombre que me proporcionaría los 3 meses más felices de mi vida en cuanto a relaciones de pareja se refiere. Y, nuevamente, me abandoné por seguir el rastro a un hombre maravilloso, sí, pero que me alejaba de mi verdadero norte: yo misma.

No volví a buscar ayuda hasta hace un mes, donde una vez más, el abandono por un capricornio como D me dejó desolada, hecha trizas y con pocas fuerzas, pero las necesarias como para decidirme nuevamente a retomar mi norte. Y en esas estoy y planeo contar cómo me va en el día a día en este blog.

Algunas personas deciden mientras están en recuperación desviar sus energías a cosas lejanas a su dolor. Yo necesito abrazarlo y comunicarlo, a manera de terapia. Si mi sicóloga viera esto me diría probablemente que la gente es muy egoísta, que tengo que tener cuidado a quien le cuento mis cosas, que nadie más que unos cuantos se preocuparán por mi. Bueno, yo prefiero pasar mi vida confiando en la gente y estrellándome con la pared de la indiferencia a sobre pensar las actitudes humanas. Demasiado tengo dándole vuelta a mis propios mambitos. Y aquí voy. Este es el inicio de mi viaje en blog sobre las cosas que me pasan emocionalmente. Será desordenado, caótico, irá y vendrá del pasado como loco, pero será mío y si lo quieren, pues serán parte también.


Escrito por

Ingrid Soria

intensamente loca o locamente intensa


Publicado en

Los Monólogos de la Flaquita

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